Flor del manzano
Villaviciosa HermosaInicioContactoLegal
7-2-2012

UNA VISITA DEL OLIMPO A VILLAVICIOSA


Amanece en Tazones

Con esto del espacio europeo es un hecho la libre circulación de bienes y personas. También de los dioses. En concreto, vinieron los del Olimpo y se instalaron en una casa de turismo rural de las muchas y bien dotadas que tiene Villaviciosa y desde allí han visitado una tierra que les fascinó. Es interesante reseñar lo que sintieron los dioses del Olimpo griego durante su estancia estival.

Su perspectiva preferida eran las altas montañas desde las que contemplaron morosamente el colorido de las hondonadas y los pliegues del valle que se abre progresivamente hacia el mar. Fue Poseidón quien primero exclamó “Ahí está el mar” cuando lo vislumbró allá lejos entre celajes y orvallo. Bien pronto Atenea le plantó cara conminándole a no repetir aquí la vieja lucha por la posesión del territorio, como había hecho con el Ática. Argumentaba que en la villa tenía un templo o Ateneo que, ahora en condiciones precarias, está entrañado en los afectos de los habitantes. Una ancha ruta plateada parecía abrir el camino del mar, pero no acertaban a distinguir si aquel mar interior entraba o salía; para todos ellos, mediterráneos, la espectacular subida y bajada de las mareas era un fenómeno insólito y en el tedio de las tardes o en el frescor de los amaneceres –según tabla de mareas que adquirieron en una modesta oficina de información en el parque de la villa- se detenían en extática contemplación.

Afrodita montó su numerito saliendo del mar por la ría con sus encantos; seductora de los hombres no menos que delos dioses, exhala un atractivo aroma de algas marinas, de helechos y flores silvestres, que discretamente velados por las brumas ejercen una fascinación que llega a someter a sus víctimas. Amor, belleza, feminidad son las que respira entonces el morador de las riberas de la ría de Villaviciosa. Ella y Apolo – ligero como el aire y arrogante como el sol- dieron algunos días un espectáculo de luz y sonido divertidísimo. Hefesto, el esposo de esta Venus, lógicamente celoso, dedicó su tiempo a admirar las construcciones para él exóticas que aquí llaman hórreos, llenas de misterio, estudiando lo ingenioso de sus trabados elementos, la consistencia de un maderamen que no precisa de su trabajo de herrero.


Dioses de la Ría

Dos curiosonas recorrieron las aldeas, entraron en las moradas, fisgaron cuanto quisieron de las casonas, cortes, quintas y antojanas. La más perico fue Artemis, que allá en Grecia preside la naturaleza agreste, los animales salvajes y todo el mundo abandonado por el hombre, las montañas, la soledad, y se sintió feliz; en tanto que ella es Diana observó que el espacio está recorrido por caravanas infinitas de pájaros de variadísimas especies, que lo rayan sin cesar describiendo en el aire juegos fantásticos. No hizo un solo intento cinegético porque sabía que hay leyes protectoras de la rica avifauna. Hera “ojos de vaca”, reina de los dioses por su matrimonio con Zeus –aunque siempre está con él en pugna-, acarició el lomo de las escasa vacas que dan leche y sobre todo carnes de alta calidad. También aprovechó para ir de tiendas y comprar objetos de artesanía, en especial de azabache y plata.

Quien se lo pasó de muerte fue Dionisos; estuvo “perdido” todo el tiempo, con unos muchachos de la villa que le llevaron y trajeron de sidrería en sidrería. Al dios del vino la bebida del país le enganchó tanto que ellos tenían que cuidarse de que la acompañara con un queso de la tierra, o con un plato de la rica gastronomía local. A él le resultaba la fabada un tanto pesada pero con unas pastillas de Almax volvía a la carga.

 
Villaviciosahermosa.com
©2007
La Ría
Album fotográfico
Azabache
Recuerdos en blanco y negro
Pequeño hotel con encanto
De visita en Villaviciosa
La villa más hermosa
Que ver, que hacer, que visitar.
Etnografia
Sabores
Camino de Santiago
Un café de autor
Área Wi-Fi
Arte natural