Flor del manzano
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21-11-2008

 

Fue Hermes, primitivo y astuto, quien tuvo que habérselas a veces en la negociación de servicios porque aún no estaban muy duchos en el manejo del euro, que ellos llaman efro y tiene letras especiales en los billetes. Sabido es que le caracteriza la destreza en cosas manuales y también es maestro del engaño. Que una cosa es la moneda común y otra el diverso nivel de vida. Pero Hermes se apañaba divinamente (nunca mejor dicho) al negociar los precios.


Casa de Villaviciosa

La dirección del grupo la llevaba Atenea Parthenos Glaukopis. Ella se hizo con mapas, planos y guías, programó visitas a las diversas rutas naturales, a los molinos, a los atrios de las iglesias románicas. Atenea, que representa la inteligencia y el amor por las cosas bellas, se sintió muy a gusto admirando el peculiar patrimonio cultural de Villaviciosa. A la vez, protegía los movimientos del grupo de dioses visitantes y la armonía entre ellos, no siempre fácil. Curiosa lectora, un día se encontró con un fragmento de diario que se le cayó del pico a un pájaro blanco:

“Y ahora me inclino, avanzo hacia dentro sobre esta superficie de plata bruñida, desciendo y quiero tocarla con el pico de mi ala derecha, sería como arar en el mar pero remonto el vuelo para no entorpecer a aquellos dos muchachos que vienen mostrando un par de alas enormes, van sentados uno detrás del otro sobre un fuste de madera alargado y fino. Escoro hacia mí izquierda, sobrevuelo el arenal; no puedo bajar porque lo han invadido los humanos, está atestado de gentes y el eucaliptal mancillado con esos armatostes de los que sacan niños, mesas, aparatos de ruido, sillas, cestos de comida, balones y raquetas. Esperaré a que llegue la fresca mañana para reunirme con otras cuarenta hermanas. Entonces cuatro o cinco de esos seres verticales corren o pasean con los pies en el agua con aire de gran relax...”


De azabache

Cuando los dioses visitantes disfrutaron de todo ello, comprendieron que esta villa se llamara fértil, feraz  o viciosa. Cuando los dioses de Grecia supieron que el territorio antiguamente se llamaba Maliayo  y que esto hacía referencia a sus montañas, se sintieron todos muy identificados porque ellos moran desde siempre en los montes. Dejaron aquí buenas amistadas y prometieron volver, e incluso hablaron de comprar un piso, pero dejaron clara su preferencia por vivir en una aldea en todo lo alto dominando el valle.

 

Etelvino González López

 

01/10/2006

 
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